The Marian Movement of Priests
Through this Movement, I am calling all my children to consecrate themselves to my Heart, and to spread everywhere cenacles of prayer.  — To the Priests Our Lady's Beloved Sons (473i)
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Ave Maria
Milano, 1° de enero de 2005
Año de la Eucaristía

MOVIMIENTO SACERDOTAL MARIANO

A los Responsables Nacionales y Regionales del M.S.M.:

Queridísimos,

Al inicio del nuevo año, que se abre bajo el signo luminoso de la Eucaristía, estoy espiritualmente cerca de ustedes para hacerles llegar mi afectuoso augurio de paz.

En estos tiempos de la gran tribulación, donde los sufrimientos aumentan para todos, porque vivimos la hora de las tinieblas y del fuerte poder que Satanás ejerce sobre la humanidad que se ha vuelto pagana, víctima del ateísmo práctico, del materialismo y la Ley de Dios es individualmente y socialmente violada y aplastada, se vuelve para nosotros motivo de júbilo y de gran esperanza la certeza que Jesús se queda con nosotros, realmente presente en el Sacramento de la Eucaristía.

Mane nobiscum Domine: quédate con nosotros Señor.

Por esto el Santo Padre Juan Pablo II ha establecido que el tiempo entre el mes de octubre 2004 y octubre 2005 sea vivido como el año de la Eucaristía.

Nosotros del Movimiento Sacerdotal Mariano estemos particularmente contentos de acoger la invitación del Papa y de reunirnos con María en Cenáculos de amor, de adoración y de reparación  a Jesús presente en el Sacramento de la Eucaristía.

En el 2004 he podido participar en los Cenáculos Regionales en Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Perú, Italia, España, Eslovenia, Austria, Alemania, y Portugal. He visitado 105 ciudades, con 60 vuelos de avión, y he presidido 136 Cenáculos, en los cuales participaron 65 obispos, 1.900 sacerdotes, y 450.000 fieles.

En los Ejercicios Espirituales, que se han realizado en Collevalenza, bajo la forma de un Cenáculo continuo, han participado 1 Cardenal, 24 Arzobispos y Obispos, y cerca de 300 Sacerdotes de los cinco continentes.

Esto muy unido en vuestro compromiso con el Movimiento Sacerdotal Mariano, por la difusión de los Cenáculos entre los sacerdotes y los fieles, particularmente de los Cenáculos familiares.

Para darles un signo de mi unidad espiritual, he acogido la idea de transcribir de los cassettes grabados, las cuatros meditaciones tenidas por mi persona durante los Ejercicios Espirituales en Collevalenza, desde el 29 de junio al 5 de julio de 2003, y de recogerlas en un fólder. Sirven para comprender en profundidad el espíritu de esta Obra de la Virgen, que ahora debe ser conocida, porque han llegados los tiempos de nuestro público testimonio.

Estoy particularmente cerca de ustedes en los momentos de gran dificultad que están viviendo: algunos tienen males incurables, otros de sufrimientos espirituales y morales. Cómo es verdad, que el Corazón  Inmaculado de María se ha vuelto el altar sobre el cual venimos inmolados como victimas para la salvación del mundo!

Entrego a la voluntad del Señor y al designio del Corazón Inmaculado la realización del programa de los Cenáculos que he preparado para este año.

1.  EJERCICIOS ESPIRITUALES

En Collevalenza, desde el 26 de junio al 2 de julio, en el Santuario del Amor Misericordioso, se realizarán los Ejercicios Espirituales para los Obispos y Sacerdotes del M.S.M. de Europa, América, África, Asia y Oceanía.

Les comunico que:

a)  Hay lugar para todos en la misma Casa. Están admitidos pocos fieles y solo los que tienen responsabilidad en el M.S.M.

b)  Invito los sacerdotes  a traer las intenciones libres de las S. Misas, para ofrecer una ayuda fraternal a los que se encuentran en dificultad para los gastos.

c)  Para todas las informaciones y respectivas inscripciones se deberán dirigir, como siempre, a

  

P. Florio Quercia S. J.
Via Fagiuoli, 1
57125  Livorno.
Tel e fax (00 39) 0586 211082
Celular personal (0039) 333 6322248.
Email: querciaflorio@tiscali.it

2.  CENACULOS REGIONALES EN EL EXTERIOR

Mi precaria condición de salud y el peso de la edad lamentablemente no me permiten acoger las fervientes invitaciones que recibo para participar en  los  Cenáculos en Oceanía, en Africa , en Asia y en Norte América.

De toda forma trataré de ir, desde el 13 de enero al 22 de marzo a Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú; el 25 de junio a Eslovenia; del 28 de agosto al 4 de septiembre a la República Checa; del 4 al 11 de septiembre a Eslovaquia; del 12 al 19 de septiembre a Hungría; del 20 al 25 de septiembre a Croacia; del 26 al 28 de septiembre a Eslovenia; del 8 al 22 de octubre a Irlanda y Gran Bretaña.

3.  CENACULOS REGIONALES EN ITALIA

el 7 de abril en Bolonia; el 12 de abril en Firenza; el 14 de abril en Collevalenza; el 19 de abril en San Gabriele; el 21 de abril en Roma; el 27 de abril en Trani; el 29 de abril en Pompeia; el 5 de mayo en Génova; el 13 de mayo en Caravaggio; el 17 de mayo en Turín; el 31 de mayo en San Vito; el 2 de junio en Padua; el 9 de junio en Loreto.

4.       APOSTOLES DE AMOR

Debemos amar y comunicar a todos un gran amor a Jesús realmente presente en la Eucaristía, con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad.

“En la Eucaristía está realmente presente Jesucristo, el Hijo de Dios, aquel Dios a quien yo he visto en Él en todo momento de su vida terrena, aunque estuviera escondido bajo el velo de una naturaleza frágil y débil, que se desarrollaba a través del ritmo del tiempo y de su crecimiento humano. Con un acto continuo de fe, en mi hijo Jesús, siempre veía a mi Dios y, con un profundo amor Lo adoraba.”

(A los Sacerdotes, Hijos Predilectos de la Santísima Virgen, 21 de agosto, 1987)

“Todos estos aspectos de la Eucaristía confluyen en lo que más pone a prueba nuestra fe: el misterio de la presencia real.  Junto con toda la tradición de la Iglesia, nosotros creemos que bajo las especies eucarísticas, está realmente presente Jesús.”

(Juan Pablo II, Mane nobiscum Domine, 16)

El Verbo eterno del Padre, Dios creador, omnipotente y omnisciente,  ha querido revestirse de debilidad  y se ha impuesto los límites del tiempo, ha asumido la fragilidad de la naturaleza humana y ha nacido de Mí.  Como cualquier niño ha experimentado todas las necesidades.

Cuántas veces, mientras le besaba con ternura de Madre le decía: ‘Y sin embargo, Tú eres el beso eterno del Padre’.   Y mientras le acariciaba, pensaba: ‘Tú eres la divina caricia, que haces felices a las almas’.  Mientras le ponía su ropita susurraba: ‘Tú eres quien viste de flores la Tierra y de astros el inmenso Universo’.  Y mientras le alimentaba, le cantaba: ‘Eres Tú quien provee de alimentos a todo viviente’.   Cuando le decía con amor materno: ‘Hijo Mío’, adorándole con el alma, le invocaba: ‘Tú eres el Hijo del Padre, Su eterno Unigénito, su Palabra viviente.’ ”                    (2 de febrero 1983)

“La presencia de Jesús en el Tabernáculo, ha de ser como un polo de atracción para un número cada vez mayor de almas enamoradas de Él, capaces de estar largo tiempo como escuchando su voz y sintiendo los latidos de su corazón: gustad y ved cuan bueno es el Señor ”

(Juan Pablo II, Mane nobiscum Domine, 18)

Id ante el Tabernáculo para establecer con Jesús una relación de vida simple y cotidiana: haced de Jesús el amigo más querido, la persona de más confianza, la más deseada y más amada.  Expresad vuestro amor a Jesús; repetídselo con frecuencia porque solo esto es lo que le contenta inmensamente, le consuela de todas las ingratitudes, le recompensa de todas las traiciones: ‘Jesús, Tú eres nuestro amor, Jesús Tú eres nuestro único gran Amigo; Jesús nosotros te amamos; Jesús nosotros estamos enamorados de Ti’.   De hecho, la presencia de Cristo en la Eucaristía tiene, sobre todo, la función de haceros crecer en una experiencia de verdadera comunión de amor con Él.”            (21 de agosto 1987)

5.  APOSTOLES DE ADORACIÓN

La adoración eucarística fuera de la Misa debe ser durante este año un objetivo especial para cada comunidad religiosa y parroquial. Postrémonos largo rato ante Jesús presente en la Eucaristía. Profundicemos nuestra contemplación personal y comunitaria en la adoración, con la ayuda de reflexiones y plegarias centradas siempre en la Palabra de Dios y en la experiencia de tantos místicos antiguos y recientes.”

(Juan Pablo II, Mane nobiscum Domine, 18)

En mi hijo Jesús siempre veía a mi Dios, y con un profundo amor Lo adoraba. Lo adoraba cuando aún estaba escondido en mi seno virginal como un pequeño capullo, y Lo amaba, Lo nutría, Lo hacía crecer dándole mi misma carne y mi misma sangre.  Lo adoraba después de su nacimiento, contemplándole en el pesebre de una gruta pobre y destartalada.  Adoraba a mi Dios en el Niño Jesús, que crecía; en el joven inclinado sobre el trabajo de cada día; en el Mesías, que cumplía su pública misión.  Lo adoraba cuando era desdeñado y rechazado, cuando era traicionado, abandonado de los suyos y negado.  Lo adoraba cuando era condenado y vilipendiado, cuando era flagelado y coronado de espinas, cuando era conducido al patíbulo y crucificado.  Lo adoraba bajo la Cruz, en acto de inefable padecer, y mientras era conducido al sepulcro y depositado en su tumba.  Lo adoraba después de su resurrección cuando, lo primero, se me apareció en el esplendor de su cuerpo glorioso y en la luz de su Divinidad.”                                                       (21 de agosto 1987)

“Pido que se vuelvan de nuevo a hacer, por doquier, las horas santas de adoración ante Jesús expuesto en el Santísimo Sacramento.  Deseo que se aumente el homenaje de amor hacia la Eucaristía, y que se haga manifiesto, incluso a través de signos sensibles, pero tan indicativos de vuestra piedad. 

Rodead a Jesús Eucarístico de luz y de flores;  envolvedlo en delicada atención; acercaos a Él con gestos profundos de genuflexión y adoración.   Si supieseis cómo os ama Jesús Eucarístico, cómo una pequeña muestra de vuestro amor le llena de gozo y de consuelo.”                          (21 de agosto 1987)

“Corresponde a los Pastores animar, incluso con el testimonio personal, el culto eucarístico, particularmente la exposición del Santísimo Sacramento y la adoración de Cristo presente bajo las especies eucarísticas.  Es hermoso estar con Él y, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto, palpar el amor infinito de su Corazón ¿Cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento? Cuántas veces, mis queridos hermanos y hermanas, he hecho esta experiencia y en ella he encontrado fuerza, consuelo y apoyo”

(Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 25)

6.  APOSTOLES DE REPARACIÓN

“Postrémonos largo rato ante Jesús presente en la Eucaristía, reparando con nuestra fe y nuestro amor los descuidos, los olvidos e incluso los ultrajes que nuestro Salvador padece en tantas partes del mundo.”

(Juan Pablo II, Mane nobiscum Domine, 18)

“Jesús hoy en el Tabernáculo está rodeado de tanto vacío, de tanto abandono, de tanta ingratitud.

(…)

Hoy vive rodeado del vacío formado especialmente por vosotros Sacerdotes, que en vuestra acción apostólica, giráis a menudo inútilmente y muy en la periferia, yendo a las cosas menos importantes y más secundarías, olvidando que el centro de vuestra jornada sacerdotal debe estar aquí, delante del Tabernáculo, donde Jesús se halla presente y se guarda sobre todo por vosotros. 

Jesús Eucarístico está rodeado también de la indiferencia de tantos hijos míos, que viven como si El no existiera, y, cuando entran en la iglesia para las funciones litúrgicas, no se percatan de su divina y real presencia entre vosotros.

(…)

Pero están sobre todo los sacrilegios que forman hoy, en torno a mi Corazón Inmaculado, una dolorosa corona de espinas.   En estos tiempos cuántas comuniones y cuántos sacrilegios se cometen.  Se puede decir que hoy ya no hay una celebración Eucarística en la que no se hagan comuniones sacrílegas.   Si vierais con mis propios ojos cuan grande es esta plaga, que ha contaminado a toda la Iglesia... si vierais con mis ojos, también vosotros derramaríais conmigo lágrimas copiosas.”

(8 de agosto 1986)

“Sed hoy vosotros mis predilectos e hijos consagrados a mi Corazón Inmaculado un fuerte llamamiento para el pleno retorno de toda la Iglesia militante a Jesús presente en le Eucaristía.  Porque sólo ahí está la fuente de agua viva, que purificará su aridez y renovará el desierto a que está reducida; sólo ahí está el secreto de la Vida, que abrirá para ella un segundo Pentecostés de gracia y de luz; sólo ahí está la fuente de su renovada santidad: Jesús en la Eucaristía.”

 (21 de agosto de 1987)

“A través de vosotros quiero que el culto Eucarístico vuelva a florecer en toda la iglesia de manera cada vez más intensa.   Debe cesar ya esta profunda crisis de piedad hacia la Eucaristía, que ha contaminado toda la Iglesia, y que ha sido la raíz de tan gran infidelidad, y de la difusión de una tan vasta apostasía...  Ahora, vuestra Madre Celeste quiere llevar a Jesús, presente en la Eucaristía, un número cada vez mayor de hijos, porque estos son los tiempos en que Jesús Eucarístico debe ser adorado, amado, agradecido, y glorificado por todos.”                                                              (21 de agosto 1987)

Por esto, propongo que, en los cenáculos del Movimiento Sacerdotal Mariano, que se realicen este año, se rece el Santo Rosario delante del Santísimo Sacramento expuesto solemnemente sobre el altar, para seguir lo que indica el Papa: “el Rosario mismo, que he recomendado en la Carta apostólica Rosarium Virginis Mariae, puede ser una ayuda adecuada para la contemplación eucarística, hecha según la escuela de María y en su compañía”

(Juan Pablo II, Mane nobiscum Domine, 18)

7.  APOSTOLES DEL REINO EUCARÍSTICO DE JESÚS

“Al mismo tiempo, mientras actualiza el pasado, la Eucaristía nos proyecta hacia el futuro de la última venida de Cristo, al final de la historia. Este aspecto «escatológico» da al Sacramento Eucarístico un dinamismo que abre al camino cristiano el paso a la esperanza.”

(Juan Pablo II, Mane nobiscum Domine, 15)

“Mi Corazón Inmaculado triunfará en el más grande triunfo de Jesús, que traerá al mundo su reino glorioso de amor, de justicia y de paz y hará nuevas todas las cosas.  Abrid los corazones a la esperanza.  Abrid las puertas a Cristo que viene a vosotros en gloria.  Vivid la hora vibrante de este segundo adviento.”                                          (31 de diciembre 1997)

“En la Eucaristía. Jesús está realmente presente, permanece siempre con vosotros y esta su presencia se hará cada vez más fuerte, resplandecerá sobre el mundo como un sol, y señalará el comienzo de la nueva era. La venida del reino glorioso de Cristo coincidirá con el mayor esplendor de la Eucaristía.  Cristo instaurará su reino glorioso con el triunfo universal de su Reino Eucarístico, que se desarrollará con toda su potencia y tendrá la capacidad de cambiar los corazones, las almas, las personas, las familias, la sociedad, la misma estructura del mundo. Cuando haya instaurado su Reino Eucarístico, Jesús os conducirá a gozar de esta su habitual presencia, que sentiréis de manera nueva y extraordinaria, y os llevará a experimentar un segundo, renovado y más bello paraíso terrenal.”              (21 de agosto 1987)

“Mirando hacia el futuro, esperamos con confianza el amanecer de un nuevo Día…Los que operan en los frentes de la Iglesia son como centinelas sobre las murallas de la ciudad de Dios, a los cuales nosotros pedimos: ¿Centinela, cuánto queda todavía de la noche? Recibiendo la respuesta: ‘¿Escucha? Las centinelas levantan la voz, juntos claman de gozo, porque miran con sus ojos el regreso del Señor en Sión’… María la Estrella de la Mañana, nos ayuda a repetir, con ardor siempre nuevo, el FIAT al designio de salvación del Padre, porque todos los pueblos y todos las lenguas puedan ver su Gloria”                          (Juan Pablo II, 23  de mayo de 1999)

En el Corazón Inmaculado de María digamos con ardor nuestro al designio de salvación del Padre, que se realiza en su Hijo Unigénito, encarnado, muerto en la Cruz y Resucitado, porque Él es el Viviente, es el Dios con Nosotros, El sólo es el nuestro Redentor, El sólo es nuestro Salvador.

Frente a la insidia peligrosa de una globalización, que mira a parificar todas las Religiones, en estos tiempos la Iglesia debe proclamar a todo el mundo, con el coraje y la fuerza de su testimonio hasta el derramamiento de sangre, cuanto San Pedro anunciaba delante del Sanedrín: “en ningún otro hay la salvación: en efecto no hay otro Nombre dado a los hombres bajo el cielo, en el cual esté establecido que podamos ser salvados si no en JESUCRISTO
(Hechos, 4, 12)

Jesucristo es el Primero y el Ultimo, el Principio y el Fin, el Alfa y la Omega, la  Estrella luminosa de la Mañana, que nos conduce a vivir el nuevo Día, esperado y preparado por tanto sufrimiento.

“Apóstoles de los últimos tiempos, porque debéis anunciar el cercano retorno de Jesús en gloria, que introducirá la humanidad en los tiempos nuevos, en los que finalmente se verán los nuevos cielos y la tierra nueva. Proclamad a todos su cercano retorno: ‘maranathá: ¡ven Señor Jesús!’ ” (8 de diciembre 1994)

“Pongámonos, sobre todo, a la escucha de María Santísima, en quien el Misterio Eucarístico se muestra, más que en ningún otro, como misterio de luz. Mirándola a ella conocemos la fuerza transformadora que tiene la Eucaristía. En Ella vemos el mundo renovado por el amor. Al contemplarla asunta al cielo en alma y cuerpo vemos un resquicio del  cielo nuevo  y de la tierra nueva que se abrirán ante nuestros ojos con la segunda venida de Cristo. La Eucaristía es ya aquí, en la tierra, su prenda y, en cierto modo, su anticipación:
¡ven Señor Jesús!
”        
(Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 62)

Confío a ustedes, que son los Responsables, la tarea de hacer conocer esta carta a todos los que pertenecen al Movimiento Sacerdotal Mariano, con el fin que llegue a ellos mi más cariñoso saludo, con mi bendición sacerdotal.

Espero una respuesta, que me comunique noticias de ustedes.

En el Corazón Inmaculado de María,

 

Vuestro pequeño hermano
Don Stefano Gobbi


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